El cazador de Osos, de José María Huerga Carracedo.
Matías no está bien. Pero de una forma muy tonta se va metiendo en una historia que se va
complicando por momentos. Parecía un negocio fácil: encontrar a un chico joven perdido en
la noche de Chueca. Dinero rápido pagado por un padre sobre protector y algo paranoico.
Pero nada es lo que parece en esta historia. Matías tendrá que lidiar con toros que llevaban
tiempo persiguiéndole para matarle. Menos mal que le quedan los porros, el chamsky, el
porno y los chats. Si no fuera por eso, estaría perdido.
Todo se complica cuando ocurre algo que no estaba previsto
Lo que parecía un caso sencillo va creciendo como una puta bola de nieve. Será por el
ambiente navideño que sirve de paisaje en parte de la historia.
Es que estar en un lugar inapropiado en un mal momento se paga.
Y a veces ese precio es muy alto.


























